domingo, 26 de diciembre de 2010
UN SUEÑO DE 300 METROS
jueves, 18 de febrero de 2010
EL PLANO IMPOSIBLE: EMILIO RUIZ DEL RÍO

La biografía del artista madrileño Emilio Ruiz del Río (1923-2007) es, cuando menos, excepcional. Al igual que otros artistas dedicados al mundo del cine como Saul Bass y el protagonista de la entrada anterior, Drew Struzan, Emilio Ruiz empleaba los secretos tradicionales de su oficio para crear -en este caso- escenografías para películas ( ¡trabajó en más de 520! ) que nada tienen que envidiar a las modernas técnicas digitales.
sábado, 18 de julio de 2009
LA JOYA DEL SULTÁN
El Jarrón de las Gacelas es una monumental obra cerámica vidriada en blanco, azul y dorado de 134 cm de altura y un diámetro máximo en su "panza" de 70 cm, sorprendiendo los escasos 14 cm de su base lo que -según varios autores- nos revela que tendría algún tipo de soporte para garantizar su estabilidad. Además, según Purificación Marinetto, guarda un sistema de proporciones casi perfecto dentro de la raiz cuadrada de cuatro que, sumado al movimiento convexo-cóncavo y a la fantástica ejecución de su ornamentación (como refiere el profesor Fernández-Puertas) hacen de este jarrón no sólo una obra de arte capital dentro de la historia del sultanato granadino, sino de toda la cerámica mediterránea e islámica.
Estado actual del Jarrón de las Gacelas
Detalle con las gacelas
Como suele ocurrir, una obra tan interesante no está exenta ni de historia ni de leyendas. Una historia que le ha hecho perder una de sus asas y que se encuentre partido por la mitad, además de perder parte de la cubierta de esmalte. La función de la pieza es ornamental y parece que, posiblemente, estuviera destinado al interior de una qubba (estancia cúbica o prismática cubierta con una cúpula o armadura poliédrica; en la Alhambra las más famosas son el Salón de Comares o de Embajadores, la Sala de las Dos Hermanas y la Sala de los Abencerrajes). A mediados del s.XVII se tiene la primera noticia de su ubicación en el Jardín de los Adarves donde permanecerá hasta la segunda mitad de la siguiente centuria junto al tristemente perdido Jarrón de la Banda (bajo estas líneas) y los restos de un tercer jarrón. De su estancia a la intemperie nos queda constancia en la pérdida de parte del vidriado y, posiblemente, en el asa desaparecida. Aunque el traslado era necesario para su conservación, los dos jarrones no poseían ninguna protección adicional en su nueva ubicación en la Torre de Comares, lo que motivó un informe firmado por Manuel Gómez-Moreno en enero de 1792, en el cual informa de la rotura de uno de los dos jarrones: "hallo que que avian quebrado la jarra situada en la rinconada a mano derecha de tal forma que no tenía composición, cuyo hecho informó un sargento inbalido de la guardia que estava en la entrada de la dicha real casa, lo havia executado un muchacho que se havia subido a lo alto de dicha jarra y esta y el muchacho havian caido al suelo quedando hecha tiestos la citada jarra".Hasta finales del s.XIX, donde se tiene constancia de su presencia en varias dependencias del Palacio de los Leones hasta que pasa -ya en el s.XX- al su actual emplazamiento en el Museo de la Alhambra, el Jarrón de las Gacelas permanecerá guardado a "cal y canto" dentro de una estancia del Patio de los Arrayanes sin posibilidad de acceder a verlo tal y como indican Richard Ford y Théophile Gautier (según Purificación Marinetto). Gracias a los dibujos que Diego Sánchez Sarabia realizara en el s.XVIII podemos reconstruir los dos grandes jarrones nazaríes y gracias al Romanticismo y a los viajes de los mencionados Richard Ford, Irving y Gautier además de las obras de Jules Goury, Owen Jones y Girault de Prangey entre otros, la imagen y la fama de la Alhambra se difunde por toda Europa cimentando la imagen mágica del monumento y empezando a poner en valor unos edificios que, en el s.XIX, estaban en un estado de conservación más que preocupante.
Actual emplazamiento del Jarrón de las Gacelas en el Museo de la Alhambra
sábado, 4 de abril de 2009
LOS APUNTES DE EUCLIDES
La obra más famosa que ha perdurado de Euclides de Alejandría (325-265 a.C. aprox.) son “Los Elementos”, en realidad son los apuntes de un profesor de la “universidad” de Alejandría redactados con la finalidad de introducir a sus alumnos en la teoría de la geometría y el álgebra. Y aunque, en la época, la reproducción de textos era de forma manual eso no ha sido impedimento para su transmisión. No se ha hallado ninguna copia de los Elementos de Euclides que date realmente de la época del autor. Las ediciones modernas de los Elementos se basan en una revisión preparada por Teón de Alejandría casi después de 700 años de que se realizara el trabajo original. La historia de cómo ha llegado a nuestras manos esta obra fundamental –ya que la enseñanza de la geometría actual se basa en ella- es digna de contarse:
Manuscrito persa de los Elementos de Euclides, comentados por Nasir al-Din al- Tusi (siglo XIII). En la segunda mitad del s.VIII asistimos a un verdadero “Renacimiento” de las ciencias y matemáticas clásicas en el mundo islámico. Bajo el califato abbasí, Bagdad se convierte en el centro cultural de la época que rescatará los antiguos manuscritos griegos, obtenidos mediante tratados con el Imperio Bizantino. Es durante el califato de Al- Mamun (809-833 d.C.) -hijo del mítico Harún Al-Rashid, el califa de Las mil y una noches- cuando, y siguiendo con la labor desempeñada por sus predecesores, se traducen al árabe todas las obras griegas de las que se tuvo constancia, incluida una versión completa de "Los Elementos" de Euclides de Alejandría , obra fundamental para las matemáticas y, especialmente para la geometría. El mismo califa funda en Bagdad -convertida en una nueva Alejandría- la Casa de la Sabiduría (Bait al-Hikma), una auténtica universidad que englobaba una academia y una biblioteca en la cual se podían encontrar escritos de todas las disciplinas conocidas, gracias a la traducción de todas las obras científicas y filosóficas del mundo antiguo. Entre los integrantes de la Casa de la Sabiduría destacaros al famoso matemático y astrónomo Mohamed ibn-Musa al-Khowarizmi, considerado como el “padre del álgebra”.

La primera traducción de los Elementos en inglés obra de H. Billingsley y publicada el 1582 por John Daye.
Los Elementos de Euclides “están divididos en trece libros o capítulos, de los cuales la primera media docena versan sobre geometría plana elemental; los tres siguientes tratan sobre teoría de números; el libro X sobre los inconmensurables y los tres últimos, principalmente sobre geometría de sólidos. No hay ninguna introducción o preámbulo en la obra, y el primer libro comienza abruptamente con una lista de 23 definiciones”. El prestigioso historiador y matemático Carl Benjamin Boyer (1906-1976) nos argumenta la finalidad de Euclides a la hora de escribir los Elementos: “La Universidad de Alejandría no era probablemente muy distinta de las instituciones modernas de enseñanza superior. Algunos de los miembros de la facultad sobresaldrían en la investigación; otros se adaptarían mejor a tareas administrativas y otros aún destacarían por su capacidad pedagógica. Según parece por las referencias que tenemos, Euclides pertenecía de manera muy definida a esta última categoría; no hay ningún descubrimiento nuevo que se le atribuya a él directamente, pero sí destacó por su habilidad expositiva. Ésa es la clave del éxito de su obra más importante, los Elementos: se trataba claramente de un libro de texto (…) Los Elementos no eran, como se piensa a veces, un compendio de todos los conocimientos geométricos, sino más bien un texto introductorio que cubría toda la matemática elemental…”
Primera edición de 1482.
Impresa por Erhard Ratdolt en Venecia.
Sobre cómo la gran obra de Euclides llega a la Península Ibérica, particularmente a Córdoba, y se difunde por Europa, Rafael de la Hoz Arderius sostiene una interesante teoría, la cual os reproduzco por su singularidad. El estudio del insigne arquitecto parte de la necesidad de comprobar de qué modo en la arquitectura de su Córdoba natal se manifestaba el número de oro o divina proporción:
“Se seleccionó Córdoba, donde se esperaba encontrar un uso masivo del rectángulo armónico, por su especial vinculación a la historia del conocimiento de la proporción áurea.
Dicha historia parte de Euclides de Alejandría, trescientos años antes de Cristo, quien en el libro II de su tratado Los Elementos, piedra angular del edificio matemático, trata por primera vez de la media y extrema razón, proporción armónica, proporción áurea, o regla de oro.
Doce siglos después, Los Elementos fue traducido por Ishaq Ibn Hunein, corregido por Tabit Qurra, publicado por Alhazen y estudiado sistemáticamente en las escuelas de Córdoba, sobresaliendo en su análisis el matemático cordobés Geber Ibn Aphla.
Córdoba fue depositaria y única usufructuaria del tesoro euclidiano durante la Edad Media.
Letra Capital de un manuscrito copiando el texto traducido de Adelardo de Bath.
En 1120, el británico Adelardo de Bath, previamente adiestrado en el idioma, usos y costumbres y disfrazado de estudiante hispano-árabe, logró introducirse en nuestras escuelas y sacar una copia de Los Elementos que fue publicada en 1472.
"La Civilización del Califato de Córdoba en la época de Abderramán III". Cuadro de Dionisio Baixeras, 1885. Paraninfo de la Universidad de Barcelona.
Hasta 1535, año en que se descubre el texto griego, Europa no cuenta más que con esta traducción árabe, por lo que los trabajos sobre la proporción armónica de Leonardo da Vinci y Luca Pacioli, decisivos para el Renacimiento, se hicieron necesariamente a partir del texto cordobés.
Con estos antecedentes, era razonable pensar que si en alguna arquitectura pre-renacentista se había empleado racionalmente la proporción áurea, este lugar no podía ser otro que Córdoba.”
Primera edición en castellano de Rodrigo Zamorano en 1576.
Si os interesa la podéis descargar desde mi web:
http://sites.google.com/site/dibujandoenalmonte/biblioteca-virtual
Encontré la edición en: http://www.odisea2008.com/
Texto completo de "Los Elementos" e información sobre las diferentes ediciones:
http://www.euclides.org/menu/elements_esp/indiceeuclides.htm
martes, 3 de marzo de 2009
La pirámide
UNA TRÁGICA PÉRDIDA
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