No, no es que la bella capital de Doñana acoja una muestra del genial pintor holandés Piet Mondrian (1872-1944), lo que tampoco estaría nada mal. La intención de esta entrada es mostraros una idea que empezó a gestarse cuando mi buen amigo y compañero Manolo Ruiz Ferrari, me envió unas fotografías del Colegio Público "La Canal" de Luanco en Asturias. Me pareció genial la transformación de un vestusto edificio gris en lo que podeís ver bajo éstas líneas:
Aunque no es el primer edificio "vestido" al estilo de nuestro amigo Piet, me hizo recapacitar sobre mi propio Centro, el cual tiene una arquitectura un tanto ambivalente... digamos que válida tanto para un hospital como para un centro penitenciario... Desde hace unos años, nos estamos esforzando en ir cambiando los distintos espacios tanto interiores como exteriores del Instituto(podéis ver nuestros trabajos en: http://sites.google.com/site/dibujandoenalmonte/ dentro de los apartados "El Dpto de Dibujo", "Nuestro Guernica" y "El Patio del León"). Esta vez hemos planteado ir un "poquito" más allá. Así presentamos, primero a la dirección y después al Consejo Escolar del centro, nuestra propuesta:




La buena acogida de la idea puede hacer que, para el verano próximo, haga que se lleve a cabo, dándole al Instituto una imagen verdaderamente particular e individual. Ya os contaré.
La figura que aparece sobre la torre, que -en su tiempo- albergaba a los depósitos de agua del Instituto (no había agua corriente) es el Omnipoliedro (los cinco sólidos platónicos inscritos unos dentro de otros) construido hace un par de años por los alumnos de Dibujo Técnico de 2º de Bachillerato. Actualmente ocupa una parte del porche del edificio:
Pero, ¿por qué Mondrian?. En primer lugar porque sus composiciones son reflejo de una intensa actividad intelectual que le lleva -en mi opinión- a simplificar las formas hasta conseguir un resultado muy equilibrado. Es cierto, como podéis leer una varias biografías sobre el pintor, que su obra tiene tanto influencias matemáticas como espirituales. Creo que, aunque en una época se trivializaron, las composiciones de Piet aportan mucho con muy poco. Las verticales y las horizontales forman rectángulos y cuadrados perfectamente ubicados, resultando una composición muy cuidada, en la que te puedes recrear durante más tiempo del que imaginabas. El color se simplifica hasta los primarios más el blanco, gris y negro que, aunque no se consideran colores, completan el ideario de nuestro artista. Es difícil llegar a la abstracción (el tardó unos treinta años) por un camino coherente, razonado y, sobre todo, honesto. La honestidad sería una segunda razón por la que no sólo me gusta el trabajo del pintor holandés, sino por lo que lo veo muy apropiado para cambiar el tono gris mediocre de nuestro edificio por una composición basada en sus cuadros. Ser honesto no es muy común en los tiempos que corren, ni en el arte ni, por supuesto, en otras digamos... "disciplinas" como la política, donde brilla por su ausencia. Para ilustrar la búsqueda del holandés de un nuevo lenguaje (que se plasmó en los manifiestos neoplasticistas de los años 1917,1918,1919 y 1921 en la revista De Stijl -El Estilo-, órgano del movimiento del mismo nombre fundado por Piet y Theo van Doesburg en 1917) os traigo dos de sus obras: la primera refleja los inicios del pintor antes de interesarse por el cubismo analítico. La segunda es una buena muestra de los óptimos resultados de la búsqueda de nuestro particular "holandés errante".
"Molino", 1906
"Tableau",1921
Vestido del diseñador Yves Saint Laurent , 1965


Casa en Gante, Bélgica.





















