martes, 8 de mayo de 2012

ARTE BARROCO DE HELIÓPOLIS

miércoles, 7 de marzo de 2012

BORIS EFIMOV Y GOYA




Hace unos días, conocí la triste historia de uno de los mayores propagandistas de la Unión Soviética: Boris Efimov (1899-2008). El documental, sobre el gran dibujante y caricaturista ucraniano, incluía una magnífica entrevista donde -Efimov- reflexionaba sobre el asesinato de su hermano, Mikhail Kolstov. Kolstov fue una de las millones de víctimas del sanguinario Stalin, simplemente, por el riesgo que supone una persona inteligente, difícil de manipular. Kolstov fue el agente personal del dictador en España durante la Guerra Civil, llega a ser redactor del diario Soviético Pravda ("la verdad", nombre tan curioso como el de la "República Democrática de Alemania") y es el "Karkov" de Hemingway en Por quién doblan las campanas. El periodista fallece en 1942 después de sufrir torturas indescriptibles para que "confesara" su verdadero fondo anti-soviético y terrorista. Desde el encarcelamiento de Kolstov hasta 1950 cuando Stalin lo "rehabilita", pasan 8 años en los que el dibujante es un auténtico apestado,  "el hermano de un enemigo del pueblo". Efimov nos plantea una triste paradoja: Stalin pudo haberlo asesinado en cualquier momento, como era costumbre con las familias de los "enemigos del pueblo", pero no lo hizo "porque le gustaban sus dibujos". Así, le debería su existencia al verdugo, que le perdonó la vida literalmente. Aunque el entrevistador le intenta hacer ver que Stalin no tenía ningún derecho sobre su vida, de echo, con un simple silencio en el momento oportuno o con un leve movimiento de su mano, decidía. El dibujante reconoce que siguió las indicaciones del propio Stalin en sus caricaturas: "¿qué podía hacer?", aunque le dolieran esos dibujos, sobre todo los de Trosky. 
La exclusión social de Efimov no es la única de la era stalinista, así las familias de los líderes del Comité Judío Antifascista y las de los arrestados por el complot de los médicos, sufrirían igual fortuna. Algo parecido sufrirían en España, por esas mismas fechas, muchas personas tildadas de "rojos" por la dictadura franquista.
Actualmente, todavía existen los "enemigos del pueblo", auténticos "apestados" que, simplemente, dejan de existir para la gran mayoría de personas que los rodean, porque ya no encajan en el modelo social. A todas esas personas, sin resentimiento, les contesto con un locuaz dibujo del genial Don Francisco de Goya y Lucientes:


jueves, 26 de enero de 2012

LA CIUDAD DE LOS CAMINOS



Cuando escuchamos alguna noticia en la que se menciona el nombre de la ciudad de Estrasburgo, siempre es en relación con algún tema de la Comunidad Europea. Y, francamente, en los extraños tiempos que vivimos estas noticias no suelen ser muy alentadoras. Sin embargo, la ciudad del Ill (afluente del wagneriano Rin), es algo más que la capital del experimento europeo. Gracias a la sincera amistad de mi gran amigo Pedro, he podido descubrir el corazón de una convulsionada Europa ensimismada en sus vericuetos económicos.
Con menos de 300.000 habitantes, Estrasburgo es una ciudad moderna que no desvirtúa su pasado con torres faraónicas que simbolizan el poder político-monetario. Todo lo contrario, el antiguo campamento romano de Argentoratum conserva orgulloso su historia, que no es poca. La ciudad es la capital de Alsacia, si recordáis las lecciones de historia del instituto, la Alsacia ha sido, junto a Lorena, territorio de disputa entre Alemania y Francia hasta noviembre de 1944 cuando el general francés Leclerc la libera después de cuatro años de dominio nazi. Desde 1949 es sede del Consejo de Europa. Es un símbolo de la reconciliación y unidad de Europa.
La ciudad atesora innumerables rincones con mucho "sabor" como el barrio de la "petit france", pero lo que más os puedo destacar es la grandiosa catedral que, con sus más de 140 metros, domina toda la población desde 1439. Es, simplemente, impresionante y os lo dice alguien que conoce bien el mayor templo gótico de la Cristiandad: la catedral de Sevilla. Hay que ser rigurosos y, aunque Sevilla sea -de hecho- el centro del mundo para los sevillanos, al contemplar los encajes de piedra interminablemente verticales de esta catedral, uno debe reconocer que el tamaño no siempre importa.


Según Victor Hugo, esta Catedral, es un "prodigio del gigantismo y de la delicadeza". El edificio se apoya sobre los cimientos de una antigua basílica románica construida en 1015 y destruida por un incendio. Como en el famoso libro de Ken Follet. Más de trescientos años transcurrieron entre el inicio de sus fundaciones en 1176 y la terminación de su única flecha en 1439. Hasta el siglo XIX ha sido el edificio más alto de la Cristiandad, cuando lo superaron los campanarios de Ulm y Colonia. Podría hablaros del magnífico interior, de su rosetón, del pilar de los ángeles, del reloj astronómico o del púlpito, obra maestra de finales del s.XV, pero me quedo con la fachada oeste, la principal y de la impresión que me causó la interminable subida a la base de la flecha. En otras entradas prometo hablaros de la otra capital alsaciana -Colmar- de la catedral protestante de Basilea y de la católica Friburgo, ciudad donde el Holocausto está sutilmente presente dentro de un escenario idílico, lo que lo hace más aterrador si cabe.

martes, 24 de enero de 2012

...Y SEVILLA

viernes, 22 de abril de 2011

EL REVERSO TENEBROSO...

Magnífico anuncio, sí señor...


miércoles, 20 de abril de 2011

EL ÓRGANO



Estamos en 1724. Después de una larga guerra de sucesión, España comienza una nueva etapa con la instauración de una antigua dinastía: la Casa de Borbón. La Catedral de Sevilla no atraviesa su mejor momento económico cuando el Cabildo Metropolitano se embarca en la empresa más ambiciosa y costosa que, hasta la fecha, había emprendido respecto a su actividad musical: la construcción de los dos grandes órganos de coro. En la construcción del instrumento intervienen Fray Domingo de Aguirre, Diego de Orio y Francisco Ortíguez, prestigiosos constructores y organistas que se van sucediendo en la dirección de tan ambicioso proyecto. Las obras, que se prolongarían hasta 1739, finalizan con el fabuloso coste de ciento ochenta mil ducados (aproximadamente un millón seiscientos veinte mil euros de hoy). Lo que no está nada mal para un templo emprobrecido por la guerra, pero que, el Cabildo, justifica para garantizar -al menos por unos años ya que los instrumentos se sustituyen en 1779- el nivel de dignidad y solemnidad del culto acorde con el rango y categoría del templo hispalense.
Dentro de los costes se incluyen las dos magníficas cajas que guardan los instrumentos. El arzobispo D. Luis Salcedo (quien sufragó la mitad del proyecto) las quería "igual a las grandes alajas de esta Sta. Iglesia". El maestro carpintero Luis de Vilches y el escultor Pedro Duque Cornejo dan forma a los dos enormes muebles de, aproximadamente, 9 metros de ancho por 30 de alto convirtiéndose desde su finalización en una de las muchas joyas que atesora la Catedral.




Las grandes cajas han acogido a varios instrumentos, los actuales -con varias reformas- datan de 1903 después de la reconstrucción del pilar que se colapsó en la restauración de 1888 (a la izquierda de la imagen) que motivó tanto la construcción de un nuevo instrumento como la sustitución (un tanto polémica) de su hermano gemelo que no había sufrido daños, aunque sí necesitaba una "puesta a punto". Actualmente, el órgano se restauró e informatizó en 1995 y el Cabildo revisa unas tres o cuatro veces al año los grandes instrumentos invirtiendo unos 12.000 euros cada vez. Desde 1960, el encargado de su cuidado es el padre José Enrique Ayarra Jarne, gran organista e historiador del patrimonio musical hispalense. En este sentido, os recomiendo su libro sobre los órganos: "Historia de los Grandes Órganos de Coro de la Catedral de Sevilla" publicado por el Ministerio de Educación y Ciencia en 1974.



Bien, hasta aquí la historia de tan singular instrumento musical. Es impresionante estar paseando por las interminables naves de la gran Catedral y escuchar los ensayos del padre Ayarra. No recuerdo la primera vez que lo escuché. Pero si recuerdo la fotografía que aparecía en mi libro de texto de música de 1º BUP (3º ESO actualmente). La fotografía era muy parecida a la que encabeza esta entrada y me inspiró para acometer mi particular versión del instrumento catedralicio. En una de las audiciones de las clases de música (creo recordar que era "Romeo y Julieta" de Prokófiev) empecé a dibujar el órgano... Poco a poco, la "criatura" creció y creció hasta alcanzar los 16 folios que hoy posee. Aunque inconcluso desde hace muchos, muchos años, hoy lo he rescatado y fotografiado:


domingo, 26 de diciembre de 2010

UN SUEÑO DE 300 METROS


Entre unas cosas y otras, hacía bastante tiempo que no actualizaba el blog. Hoy, "bicheando" por aquí y por allá, he encontrado un documental muy bien hecho sobre uno de los iconos de la ciudad de la luz. Por cierto que, y hablando de sueños, no puedo dejar de acordarme de la película sobre las aspiraciones de otro ingeniero: Preston Tucker. Sirva el documental y la página donde lo encontré ( http://www.adnstream.com/ ) como humilde felicitación navideña para todos vosotros.



 
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