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martes, 17 de julio de 2012

MÁS QUE UN POEMA


 PALABRAS PARA JULIA

Tú no puedes volver atrás 
porque la vida ya te empuja 
como un aullido interminable.


Hija mía es mejor vivir 
con la alegría de los hombres 
que llorar ante el muro ciego.


Te sentirás acorralada 
te sentirás perdida o sola 
tal vez querrás no haber nacido.


Yo sé muy bien que te dirán 
que la vida no tiene objeto 
que es un asunto desgraciado.


Entonces siempre acuérdate 
de lo que un día yo escribí 
pensando en ti como ahora pienso.


La vida es bella, ya verás 
como a pesar de los pesares 
tendrás amigos, tendrás amor.


Un hombre solo, una mujer 
así tomados, de uno en uno 
son como polvo, no son nada.


Pero yo cuando te hablo a ti 
cuando te escribo estas palabras 
pienso también en otra gente.


Tu destino está en los demás 
tu futuro es tu propia vida 
tu dignidad es la de todos.


Otros esperan que resistas 
que les ayude tu alegría 
tu canción entre sus canciones.


Entonces siempre acuérdate 
de lo que un día yo escribí 
pensando en ti como ahora pienso.


Nunca te entregues ni te apartes 
junto al camino, nunca digas 
no puedo más y aquí me quedo.


La vida es bella, tú verás 
como a pesar de los pesares 
tendrás amor, tendrás amigos.


Por lo demás no hay elección 
y este mundo tal como es 
será todo tu patrimonio.


Perdóname no sé decirte 
nada más pero tú comprende 
que yo aún estoy en el camino.


Y siempre siempre acuérdate 
de lo que un día yo escribí 
pensando en ti como ahora pienso.

JOSÉ AGUSTÍN GOYTISOLO
1928 - 1999

miércoles, 27 de junio de 2012

EL PIANO



Hace casi 20 años que conservo el piano -cuya imagen encabeza la entrada- en el que tres generaciones de mi familia han aprendido a tocar un instrumento en el que reconozco mi total carencia de habilidad. Desde que un feliz día de 1885 en el que el padre de mi bisabuela lo comprara en Bilbao, el piano ha viajado por toda la geografía peninsular hasta recalar en Sevilla. Después de muchos años de silencio, hace unos meses que mis dos hijas han reanudado una larga tradición familiar. Hoy estoy especialmente orgulloso después de asistir a su primer concierto en la escuela de música. En el concierto, que ha cerrado el curso, han participado muchos alumnos y alumnas de la escuela de música. Os traigo el famoso comptine d'un autre été de Yann Tiersen que aparece en la película Amélie, que ha tocado una alumna, además de un par de canciones a piano que, particularmente, me gustan especialmente. 








miércoles, 20 de abril de 2011

EL ÓRGANO



Estamos en 1724. Después de una larga guerra de sucesión, España comienza una nueva etapa con la instauración de una antigua dinastía: la Casa de Borbón. La Catedral de Sevilla no atraviesa su mejor momento económico cuando el Cabildo Metropolitano se embarca en la empresa más ambiciosa y costosa que, hasta la fecha, había emprendido respecto a su actividad musical: la construcción de los dos grandes órganos de coro. En la construcción del instrumento intervienen Fray Domingo de Aguirre, Diego de Orio y Francisco Ortíguez, prestigiosos constructores y organistas que se van sucediendo en la dirección de tan ambicioso proyecto. Las obras, que se prolongarían hasta 1739, finalizan con el fabuloso coste de ciento ochenta mil ducados (aproximadamente un millón seiscientos veinte mil euros de hoy). Lo que no está nada mal para un templo emprobrecido por la guerra, pero que, el Cabildo, justifica para garantizar -al menos por unos años ya que los instrumentos se sustituyen en 1779- el nivel de dignidad y solemnidad del culto acorde con el rango y categoría del templo hispalense.
Dentro de los costes se incluyen las dos magníficas cajas que guardan los instrumentos. El arzobispo D. Luis Salcedo (quien sufragó la mitad del proyecto) las quería "igual a las grandes alajas de esta Sta. Iglesia". El maestro carpintero Luis de Vilches y el escultor Pedro Duque Cornejo dan forma a los dos enormes muebles de, aproximadamente, 9 metros de ancho por 30 de alto convirtiéndose desde su finalización en una de las muchas joyas que atesora la Catedral.




Las grandes cajas han acogido a varios instrumentos, los actuales -con varias reformas- datan de 1903 después de la reconstrucción del pilar que se colapsó en la restauración de 1888 (a la izquierda de la imagen) que motivó tanto la construcción de un nuevo instrumento como la sustitución (un tanto polémica) de su hermano gemelo que no había sufrido daños, aunque sí necesitaba una "puesta a punto". Actualmente, el órgano se restauró e informatizó en 1995 y el Cabildo revisa unas tres o cuatro veces al año los grandes instrumentos invirtiendo unos 12.000 euros cada vez. Desde 1960, el encargado de su cuidado es el padre José Enrique Ayarra Jarne, gran organista e historiador del patrimonio musical hispalense. En este sentido, os recomiendo su libro sobre los órganos: "Historia de los Grandes Órganos de Coro de la Catedral de Sevilla" publicado por el Ministerio de Educación y Ciencia en 1974.



Bien, hasta aquí la historia de tan singular instrumento musical. Es impresionante estar paseando por las interminables naves de la gran Catedral y escuchar los ensayos del padre Ayarra. No recuerdo la primera vez que lo escuché. Pero si recuerdo la fotografía que aparecía en mi libro de texto de música de 1º BUP (3º ESO actualmente). La fotografía era muy parecida a la que encabeza esta entrada y me inspiró para acometer mi particular versión del instrumento catedralicio. En una de las audiciones de las clases de música (creo recordar que era "Romeo y Julieta" de Prokófiev) empecé a dibujar el órgano... Poco a poco, la "criatura" creció y creció hasta alcanzar los 16 folios que hoy posee. Aunque inconcluso desde hace muchos, muchos años, hoy lo he rescatado y fotografiado:


domingo, 26 de diciembre de 2010

UN SUEÑO DE 300 METROS


Entre unas cosas y otras, hacía bastante tiempo que no actualizaba el blog. Hoy, "bicheando" por aquí y por allá, he encontrado un documental muy bien hecho sobre uno de los iconos de la ciudad de la luz. Por cierto que, y hablando de sueños, no puedo dejar de acordarme de la película sobre las aspiraciones de otro ingeniero: Preston Tucker. Sirva el documental y la página donde lo encontré ( http://www.adnstream.com/ ) como humilde felicitación navideña para todos vosotros.



jueves, 14 de octubre de 2010

DE LA NOBLEZA DE LA PINTURA


No es la primera vez que os comento algo sobre Diego Velázquez ni sobre Las Meninas (picha aquí y aquí). Pero, es que, el gran lienzo del pintor sevillano contiene tanto, que es difícil resistirse. Cuando te enfrentas a tan singular obra hay varias cosas que te llaman la atención, lo más popular es la controversia sobre el reflejo de Felipe IV y Mariana de Austria y de si se ubican junto al espectador o, por el contrario, la imagen del espejo refleja el gran lienzo que pinta Velázquez. El cuadro, es en mi opinión, un juego, un laberinto de múltiples variables que conducen al ennoblecimiento la pintura. Velázquez afirmaba que solo pintaba para agradar al rey, ya que su cargo en la corte era el de aposentador de palacio, de ahí las llaves que porta. La pintura estaba considerada como un oficio manual, algo no muy bien visto en una corte plagada de hidalgos orgullosos por no dar "un palo al agua".
Para conseguir la categoría que merece tan noble arte, nuestro Velázquez no sólo se retrata (aunque sea de una forma indirecta) junto a los reyes sino que, además, nos ofrece claramente sus intenciones... entre la penumbra del fondo aparecen dos grandes lienzos:




Los dos cuadros, que representa Velázquez, fueron realizados por Juan Bautista del Mazo copiando a Rubens, "Palas Atenea y Aracné", y  a Jordaens "Apolo y Marsyas" (o Pan). En la primera obra, Palas Atenea castiga a la imprudente tejedora tracia que se atrevió a desafiar a la diosa con una obra que exponía las infidelidades de los dioses. La obra de Aracné, aunque perfecta, no agradó lo que se dice mucho a Palas...



En la segunda,  Apolo castiga al presuntuoso semidiós que pretendía igualar -con su ruido- las divinas armonías de la lira del dios. 


En definitiva, el arte supremo de dar a una idea una forma concreta, ya sea una imagen o un sonido, no puede compararse con la artesanía manual, incapaz de crear.

domingo, 18 de julio de 2010

VINAGRE Y ROSAS


Ayer, Charo -la mujer que me aguanta desde hace siete años- y un servidor, pudimos disfrutar de unas tres horas de Música (con mayúsculas) del maestro Joaquín Sabina. Comenzamos la pequeña, y romántica, escapada a la tranquila ciudad de Huelva con un suculento almuerzo en el restaurante "Sierra y mar", que nos recomendó nuestra querida amiga Cinta y que os puedo asegurar que no nos defraudó. Quedamos bien satisfechos tanto con la comida, como con el servicio y con el precio, que -tal y como están las cosas- "no es cuestión baladí", que diría mi amigo Víctor. Os recomiendo tanto la visita a tan bella capital como el lugar del almuerzo.
Bien, aunque lo organizamos todo de un día para otro, no pudo salir mejor. Sobre todo el concierto, magnífico en todos los sentidos. Y es que, este señor, sabe ganarse al auditorio magistralmente y el espectáculo no tiene desperdicio, y sin grandes alardes de efectos especiales que no le hacen falta para nada.
Una curiosidad: la media de edad del público me hizo reflexionar sobre lo rápido que pasa el tiempo... y es que, aunque ya no seamos tan jóvenes eso no quiere decir que no sepamos disfrutar de lo bueno. Ojalá las nuevas generaciones aprecien como se merece al pícaro maestro de Úbeda.
Os dejo un par de maravillas del caballero Sabina...



Web oficial de la gira: http://www.giravinagreyrosas.com/
ACTUALIZACIÓN (19/07/10). Hoy me ha llamdo mi buen amigo Javi (sevillano cabal donde los haya) y, entre otras muchas cosas de las que hemos hablado, me ha comentado una "curiosa noticia" que ha publicado el "Diario de Sevilla" :"Joaquín Sabina se mofa de Sevilla en el concierto que ofreció en Huelva", la "perla" completa en éste enlace. En éstas ocasiones se pone de manifiesto lo que puede tergiversar un medio de comunicación la realidad. Ni Sabina se mofó de nadie, ni ninguno de los muchos sevillanos asistentes nos sentimos objeto de burla en ningún momento. Menos mal que no todos tenemos tampoco sentido del humor como el periodista que firma la "noticia". Y es que, cuando cortas y recortas y sacas de contexto una frase, siempre le puedes dar el sentido que tú quieras. Como diría Belmonte "hay gente pá tó".

domingo, 2 de mayo de 2010

EL DISCURSO DE LA VERDAD


Pocas biografías han inspirado a tantos artistas como la del noble sevillano  D. Miguel de Mañara y Vicentelo de Leca (1627-1679). Aunque, en honor a la verdad, a Zorrilla, Tirso de Molina, Lorenzo da Ponte (libretista de Mozart), Byron, Molière, Richardson, Espronceda, Dumas, Azorín... lo que realmente les inspiró fue la leyenda de Don Juan que, probablemente, tenga su origen en el testamento de Don Miguel: “Yo, don Miguel Mañara, ceniza y polvo, pecador desdichado, pues lo más de mis logrados días ofendí a la Majestad altísima de Dios, mi Padre, cuya criatura y esclavo vil me confieso. Servía a Babilonia y al demonio, su príncipe, con mil abominaciones, soberbias, adulterios, juramentos, escándalos y latrocinios; cuyos pecados y maldades no tienen número y sólo la gran sabiduría de Dios puede numerarlos, y su infinita paciencia sufrirlos, y su infinita misericordia perdonarlos”.
La leyenda nos cuenta la historia de un pecador lujurioso y noctámbulo que se encuentra, al regresar de sus correrías, en una oscura calle de la Sevilla barroca con un cortejo fúnebre. Tras desvelársele que, en realidad, es su propio entierro, el pecador se arrepiente de su disipada vida y dedica el resto de sus días a los menos favorecidos de la decadente ciudad andaluza. En realidad, ni Don Miguel fue el crápula que él mismo asegura ni fue testigo de semejante espectáculo. Todo hay que ubicarlo en la mentalidad propia del s. XVII y en la religiosidad de un personaje que, después de fallecer su amada esposa, inicia una profunda reflexión sobre el sentido de la vida. Por si tuviéramos dudas sobre la visión que tiene Mañara sobre sí mismo, su epitafio las aclara: "Aquí yacen los huesos y cenizas del peor de los hombres que ha habido en el mundo. Rueguen a Dios por él." Para acceder a la Iglesia de S. Jorge (anexa al Hospital de la Sta. Caridad, sede de la Hermandad del mismo nombre de la que fue Hermano Mayor Mañara) es inevitable pisar la lápida donde aparece dicha inscripción.
Fruto de esa reflexión es la obra que da título a la entrada y de la que os traigo un sugerente pasaje: "Si tuviéramos delante la verdad, esta es, no hay otra, la mortaja que hemos de llevar, viéndola todos los días, por lo menos con la consideración, de que has de ser cubierto de tierra y pisado de todos, con facilidad olvidarías las honras y estados de este siglo; y si consideras los viles gusanos que han de comer ese cuerpo, y cuan feo y abominable ha de estar en la sepultura, y cómo esos ojos, que están leyendo estas letras, han de ser comidos de la tierra, y esas manos han de ser comidas y secas, y las sedas y galas que hoy tuviste, se convertirán en una mortaja podrida, los ámbares en hedor, tu hermosura y gentileza en gusanos, tu familia y grandeza en la mayor soledad que es imaginable." El texto íntegro se puede consultar en este enlace.
También fruto de la misma obra son los dos famosos cuadros de Valdés Leal  que inician el recorrido iconológico de la magnífica e intensamente expoliada por las tropas francesas del Mariscal Soult (el gran ladrón de Sevilla) Iglesia de San Jorge. Los dos cuadros (que aparecen al final de la entrada), le valieron al pobre Valdés el título de "pintor de la muerte" cuando, en realidad, sólo plasmaba las reflexiones de D. Miguel.
Sea Mañara o no el origen de la leyenda de D. Juan, sí es cierto que la leyenda está saturada del espíritu religioso y teatral propio del barroco. En la ópera Don Giovanni de Mozart, la espectacular escena del Comendattore da pie a un último sexteto que otorga el final moralizante propio de la época. Hace muchos años tuve la ocasión de ver la ópera en el marco incomparable que nos ofreció la fachada del palacio de Pedro I en el Alcázar de Sevilla. Interpretada por London Mozart Players dentro del V Festival internacional de música y danza, y de cuya traducción íntegra -que todavía conservo después de 23 años- os he extraído la famosa escena:


Completamos el libreto con once versiones de la escena del Commendatore:



























sábado, 1 de mayo de 2010

LA SILLA DE GLENN GOULD


Siempre me han llamado mucho la atención las pequeñas historias que hay detrás de los grandes artistas. Tal es el caso de la famosa silla del no menos famoso pianista canadiense Glenn Gould (1932-1982). El carismático y un tanto extravagante músico, es el mejor intérprete de composiciones barrocas en general y de Bach en particular. Es una maravilla oir -y ver- su particular versión de las variaciones Golberg, que -gracias a You Tube- podéis encontar sin dificultad.
Gould siempre tocaba muy cerca del teclado, canturreando la melodía que interpretaba y adoptando posturas muy personales sobre su querida silla plegable. El curioso objeto fue adaptado por el padre del pianista según sus indicaciones. Según parece -aunque Glenn Gould aprendió a tocar el piano con su madre- fue su maestro, el gran pianista chileno Alberto Guerrero el que habituó al candiense a tocar muy cerca del teclado, necesitando un asiento más bajo de lo habitual. Además, las patas de la silla son regulables para adaptarse aún más a tan singular y genial músico. Actualmente, la silla se conserva en una vitrina de la Biblioteca Nacional de Canadá.


Os traigo dos buenos ejemplos del virtuosismo y de la personalidad del pianista, en el que algunos han visto claros síntomas del Síndrome de Asperger. Eso sí, más de 20 años después de fallecer, y es que -como diría Juan Belmonte- "hay gente pá tó". Dejando a un lado los curiosos diagnósticos, mejor nos quedamos con el canadiense interpretando, por supuesto, a Bach:






He encontrado (aquí) la película que, en 1993, dirigieron François Girard y Don McKellar: "Thirty-Two Short Films About Glenn Gould " que, en España, se tradujo con el título (poco afortunado, en mi humilde opinión) de "Sinfonía en soledad".
Más en:
http://www.glenngould.com/
http://www.collectionscanada.gc.ca/glenngould/index-e.html




domingo, 14 de marzo de 2010

"TROPPO VERO!!"


Según cuenta la leyenda, ésa fue la exclamación del Papa Inocencio X al ver el retrato que acababa de pintarle Diego Velázquez. El historiador Jonathan Brown nos cuenta sobre el cuadro: "Inocencio se había ganado la fama de hombre alerta que desconfiaba de los demás y se mostraba tenaz e infatigable en el desempeño de su cargo. Y así es exactamente el hombre que vemos en el retrato de Velázquez. En la mano izquierda tiene un trozo de papel del que el pintor se sirve con la doble finalidad de identificarse como autor del cuadro y dirigir una petición al pontífice [...]. Es fácil imaginar que estamos viendo al Papa en la audiencia que ha concedido al pintor del rey de España. Ya ha leído la petición, y ahora dirige al que la suscribe una mirada expectante pero a la vez de desafío. Y por medio de este procedimiento dramático, el retrato se convierte en el hombre mismo, no en una mera imagen o registro de su apariencia física". Quizás, de ahí, la expresión del sumo pontífice (¡demasiado real!). La penetrante mirada del Papa hace sentirse un tanto incómodo, mostrando -en efecto- algo más que la apariencia física.
Esa capacidad de mostrar el "alma" del -a mi juicio- mejor pintor de la Historia es la que, en ocasiones, le vale mayores críticas, al tenerlo como mero imitador de la realidad (!?) ante otros artistas "creadores". Sin menospreciar a ninguno -pero Velázquez es mucha "tela marinera" como decimos por aquí- os propongo un juego. Realmente ¿qué conocemos del arte actual?. ¿Cómo reaccionar ante una obra que no entendemos?. La mayoría de las veces, la información puede ser nuestra mejor guía, pero en otras ocasiones... hay cosas que no tienen nada que aportar, se miren por donde se miren. Siempre podemos encontrarmos obras sin valor, sean de la época que sean. Aunque... ¿qué hace de una pintura una obra de arte?.
Bueno, el juego es el siguiente: imaginaros que os encontráis en una afamada feria de arte internacional. De repente, una reportera de televisión se os acerca y os pide vuestra opinión sobre una de las obras que cuelgan en la pared...




¿Qué hubiérais dicho vosotros?

domingo, 7 de marzo de 2010

EL RESTAURADOR


"Ni las pagodas indias más desenfrenadas y más monstruosamente prodigiosas, rivalizan con la Catedral de Sevilla. Es una montaña hueca, un valle invertido. Notre-Dame de París se pasearía con la cabeza alta por la nave central, que es de una elevación aterradora". Como podéis ver, muy impresionado quedó el polifacético escritor francés Theófile Gautier (1811-1872) cuando, por 1840, visita el primer templo hispalense. Es cierto que, la Catedral de Sevilla, es enorme si bien nuestro amigo francés exageró un poquito aunque sea el tercer templo más grande de la Cristiandad después de San Pedro del Vaticano y San Pablo de Londres (aunque bien podía ser el cuarto si contamos la locura de Félix Houphouët-Boigny: la Basílica de Nuestra Señora de la Paz en Yamoussukro, Costa de Marfil).
En definitiva, una iglesia tan grande finalizada en 1506 contiene no sólo una gran cantidad de obras de arte sino que también contiene las historias de todas ellas. Una de esas historias hace referencia al gigantesco cuadro del pintor sevillano Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682): "Visión de San Antonio de Padua" pintado en 1656 y que, con sus más de cinco metros y medio de alto,  preside el baptisterio catedralicio y -humildemente- esta entrada.
El profesor D. Enrique Valvidieso nos narra tan singular historia: " Como todos los cuadros famosos de Murillo éste ha padecido algunas visicitudes históricas que afortunadamente no han significado su pérdida para la Catedral. En principio el mariscal Soult en 1810 tuvo la intención de llevarse la pintura, aunque el Cabildo pudo disuadirle de esta idea entregándole a cambio otra obra maestra de Murillo, La Natividad de la Virgen, que hoy figura en el Museo del Louvre de París.



Salvado el cuadro de la rapacidad de Soult, hubo de sufrir años más tarde un salvaje atentado del que salió parcialmente bien librado. En noviembre de 1874 una mano criminal cortó del cuadro la figura de San Antonio, dejando la pintura terriblemente mutilada. Lo que parece ser obra de un loco resultó ser de un ladrón, porque al año siguiente el fragmento de San Antonio fue ofrecido a un anticuario de Nueva York [ William Shaus ]. Afortunadamente este anticuario, conocedor del robo, reconoció el fragmento y puso en conocimiento de este hecho a la Embajada de España en dicha ciudad. La figura de San Antonio pudo así ser recuperada y devuelta a la Catedral de Sevilla, donde después de un afortunado proceso de restauración, pues la figura del santo había sufrido serios daños, fue reintegrada al lienzo, pudiéndose exhibir completo nuevamente  en octubre de 1875. Realizó esta labor el entonces restaurador del Museo del Prado D. Salvador Martínez Cubells".


Gracias al buen hacer del pintor y restaurador valenciano D. Salvador Martínez-Cubells (1845-1914) no sólo podemos disfrutar de la obra de Murillo salvada de las malvadas garras del nefasto mariscal napoleónico que robó todo lo que pudo y no se llevó el Giraldillo porque no le dió tiempo, que si no hoy tenemos que ir a París para verlo como ocurre con -entre demasiadas obras- "La Natividad de la Virgen". Curiosamente, en la página del Louvre no hay ni una sola referencia a su criminal adquisición. En fin, volviendo a nuestro querido D. Salvador, os decía que no sólo podemos ver el cuadro de Murillo sino que, gracias a él, se pueden ver todas las Pinturas Negras del genial Goya en el Museo del Prado ya que fue él quien traspasó del muro al lienzo tan singular conjunto.


Para que luego, uno oiga que los restauradores "sólo se dedican a quitar cagaditas de mosca" o que "las obras de arte tienen que morir". Comentarios absurdos y bastante poco originales, ya que -esos "artistas"- bien harían en leer el manifiesto del Futurismo, que publicó Marinetti en 1909, y donde se compara a los museos con cementerios, dormitorios públicos o mataderos para instar en destruirlos mediante una oportuna inundación. Así, por lo menos, adquirirían algo de cultura gracias a la lectura... aunque -si siguen el credo futurista- los libros también hay que destruirlos y entonces ¿cómo conocer el Futurismo?. En fin, patético.

Más sobre D. Salvador:



domingo, 28 de febrero de 2010

EN HONOR A LA VERDAD

Aprovechando la doble circunstancia de disfrutar de unos días de descanso gracias al "día de Andalucía" y de haber remitido la fiebre, y demás síntomas del enfriamiento, que llevaba padeciendo un par de días, ayer pudimos cumplir nuestros planes y visitar fugazmente la capital del reino: Madrid. Nuestro objetivo era poder volver a disfrutar del Museo del Prado, ver la magnífica exposición de Monet en el Museo Thyssen (no pudimos ver la segunda sede de la exposición en la Fundación Caja Madrid) y presentar nuestros respetos al Guernica. Por cierto que, al mural de Picasso, lo custodiaban dos señoras de mediana edad (vigilantes de sala) que me hicieron recordar tanto a la gran mampara blindada como a los dos guardias civiles (metralleta en mano) que protegían al Guernica la primera vez que lo pude ver, eso sí, hace más de veinticinco años.



Os comentaré un par de cosas respecto al Museo del Prado. La primera es que espero que terminen cuanto antes las obras de la gran sala que, tradicionalmente, alberga los cuadros de Velázquez. No creo que ni Don Diego ni sus compañeros de Las Meninas estén muy cómodos donde están ahora. La segunda es, en realidad, el tema de la presente entrada. Frente a la fachada principal del museo se puede visitar la exposición "Arte salvado" que recoge las penalidades sufridas en general por el patrimonio artístico español durante la guerra civil y, en particular, por las obras maestras del Prado. Sobre el tema ya os conté algo hace un año en esta entrada, a la cual os remito. A finales de enero se inauguró la muestra como una de las primeras actuaciones dentro de la oferta cultural impulsada con motivo de la Presidencia española de la UE. Recuerdo que pude ver por televisión la inauguración de la exposición, donde el presidente del gobierno la visitaba para, después, condecorar a las instituciones internacionales que contribuyeron a salvaguardar tan importante patrimonio: Metropolitan Museum of Art de Nueva York, el Museo de Arte e Historia de Ginebra, Museos Reales de Bellas Artes de Bélgica, el Museo del Louvre, la National Gallery de Londres, el Rijksmuseum de Amsterdam, la Tate Gallery de Londres, la Wallace Collection de Londres, y la Reunión des Museés Nationaux francesa...
Hasta aquí, todo correcto y muy protocolario pero... falta alguien, más bien, faltan muchos... En el reportaje no se mencionaba a ninguna de las personas que habían llevado a cabo materialmente el traslado. He podido comprobar que, simplemente, no se mencionaron en televisión y que sí aparecen tanto en la exposición como en el magnífico y muy asequible catálogo que tan amablemente me vendió una bella madrileña. Hubiera estado muy bien por parte del presidente que también los hubiera condecorado, aunque fuera a título póstumo, a los principales actores de (y en palabras del propio presidente) "la mayor empresa de salvamento de obras de arte de la historia". Sin menospreciar el gran trabajo de todos los que intervinieron, quisiera dedicar la entrada a D. Timoteo Pérez Rubio (cuya fotografía encabeza la entrada), pintor extremeño a cargo de la Junta Central del Tesoro Artístico y a D. Joselino Vaamonde, arquitecto del Prado y responsable de los depósitos de Valencia. Sin ellos, junto a muchos más, hoy no tendríamos (entre muchas, muchas otras) ninguna de estas grandes obras:












Sobre Timoteo Pérez Rubio:
ACTUALIZACIÓN: He encontrado, en la página del Museo del Prado, este interesante vídeo de la exposición "Arte protegido" de 2003, celebrada en el propio museo sobre el mismo tema que la actual "Arte salvado". El enlace: http://www.museodelprado.es/exposiciones/info/en-el-museo/arte-protegido/video/

jueves, 18 de febrero de 2010

EL PLANO IMPOSIBLE: EMILIO RUIZ DEL RÍO


La biografía del artista madrileño Emilio Ruiz del Río (1923-2007) es, cuando menos, excepcional. Al igual que otros artistas dedicados al mundo del cine como Saul Bass y el protagonista de la entrada anterior, Drew Struzan, Emilio Ruiz empleaba los secretos tradicionales de su oficio para crear -en este caso- escenografías para películas ( ¡trabajó en más de 520! ) que nada tienen que envidiar a las modernas técnicas digitales.
Desde su primer trabajo en "La aldea maldita" dirigida en 1942 por Florián Rey, hasta su último trabajo en "Las mujeres del anarquista" pasando por "Espartaco" (Stanley Kubrick, 1960), "Rey de reyes" (Nicholas Ray, 1961), "Cleopatra" (Joseph L. Mankiewicz, 1963), "La caída del Imperio Romano" (Anthony Mann, 1964), "Lawrence de Arabia" (David Lean, 1962), "Doctor Zhivago" (David Lean, 1965), "Golfus de Roma" (Richard Lester, 1966), "Patton" (Franklin J. Schaffner, 1970), "Conan el Bárbaro" (John Milius, 1982), "Dune" (David Lynch, 1984), o "El puente de San Luis Rey" (Mary McGuckian, 2004) entre otras, Emilio Ruiz construyó grandes edificios, puertos, puentes... todo a escala e integrándolos en la escena real para ser filmados en directo y empleando la perspectiva de una manera formidable.
Consiguió tres premios Goya por "Acción mutante", "Nadie conoce a nadie" y "El laberinto del fauno". Pero, la escena más conocida del genio madrileño (por lo menos en España) es la del atentado contra el presidente Luis Carrero Blanco, asesinado por ETA en diciembre de 1973. La impresionante escena de la película "Operación Ogro" (Gillo Pontecorvo, 1979) es, en sí misma, más un documento gráfico del magnicidio que una recreación con efectos especiales:



La semana pasada, la segunda cadena de Televisión Española emitió un interesante documental sobre Emilio Ruiz: "El último truco". Aunque no pude verlo entonces, lo encontré en este blog y os lo traigo como un pequeño homenaje a un gran artista del cual desconocía su existencia.


jueves, 21 de enero de 2010

EL POZO Y EL PÉNDULO


"...el laberinto tiene algo muy curioso porque la idea de perderse no es rara, pero la idea de un edificio construido para que la gente se pierda (...) es una idea rara". Además, añade el genial Jorge Luis Borges: "que se pierda la gente y se pierda el lector, esa es una idea rara, por eso he seguido siempre pensando en el laberinto...". Si añadimos al laberinto una suerte de escaleras, puentes y túneles oscuros con multitud de elementos bastante sombríos como en los grabados de Piranesi (1720-1778), nos podemos perder en un mundo verdaderamente aterrador. En los oscuros pasadizos sin destino de sus estampas, los surrealistas vieron el interior de la mente humana, aunque quizás sea, en bastantes ocasiones, más tortuosa y oscura que las prisiones del artista veneciano.
Aunque la idea sea rara, no deja de ser fascinante. Piranesi realizó la primera parte de sus "Carceri d'Invenzione" en 1745, con 25 años. Arquitecto y, sobre todo, magnífico grabador ya que se le conoce por sus series de grabados de antiguos monumentos romanos y sus estudios teóricos sobre la arquitectura y perspectiva. De hecho, solo construyó un edificio, que sepamos: Santa María del Priorato en Roma, donde está enterrado. A pesar del nombre del templo, no tiene nada que ver con las aventuras del profesor Robert Langdon.

La atmósfera ilustrada por el grabador veneciano ha influenciado a gran número de artistas y escritores, como el complejo y torturado Edgar Allan Poe, de cuyo relato he tomado prestado el título para la entrada y donde un atormentado presidiario de la Inquisición da con sus huesos en una prisión toledana. Es sometido a las más crueles torturas, muchas de ellas -al igual que los grabados del italiano- fuentes de inspiración para el cine de terror como ese péndulo afiladísimo que, suspendido de un techo de altura inconmesurable, baja y baja sin cesar tranquilamente con oscuras intenciones. Menos mal que nuestro pobre amigo -que consigue librarse ingeniosamente del tormento- es rescatado a última hora cuando estaba a punto de sucumbir ante un sombrío abismo, al estrecharse unos increíbles muros de metal incandescentes.
Aunque relato de Poe está (en mi opinión) dedicado a los que sufren los horrores de la tortura, el tema del laberinto (que nos ocupa) está presente. Nos podemos imaginar a nuestro protaginista en una celda, previsiblemente subterránea, en el mismo centro del laberinto o, quizás, es él el verdadero centro. Piranesi ilustra los relatos de Poe y Borges donde se refleja la soledad, la incomunicación, el infinito y lo laberíntico y absurdo del comportamiento humano.
Curiosamente, las primeras manifestaciones del tema del laberinto pueden simbolizar un camino de iniciación. Si lo asociamos a la religión, sería el camino que debe de recorrer el creyente hasta encontrarse con su Creador, como puede ilustrar el famoso laberinto de la catedral de Chartres:


Ya en el Renacimiento, el laberinto se torna antropocéntrico, conectando tanto con las estampas de Piranesi como con los relatos de los dos escritores americanos. El desasosiego que inspira el laberinto es, en nuestra vida diaria, más común de lo que podíamos imaginar. Por ejemplo, cuando estamos en una ciudad distinta y desconocemos su trazado... Actualmente, además de nuestros propios laberintos internos con sus "fantasmas", tenemos el, quizás, mayor laberinto creado jamás: Internet. Con el hipertexto y su forma más habitual: el hipervínculo o referencias cruzadas automáticas, que nos hacen ir de un lugar a otro en un espacio que bien puede ser más terrorífico que el ilustrado por Piranesi, el espacio virtual. Aunque también, después de haber salido airoso tras enfrentarse a él y gracias a una mano amiga como el presidiario de Poe, se puede -creo ingenuamente- llegar a intuir algo de su magnitud.

Para terminar, os traigo algunas ilustraciones inspiradas en las estampas de nuestro amigo Giovanni Battista Piranesi:

M.C. Escher, "Relatividad" (1953)

Fotograma de la película "Blade Runner" (1982)

Las escaleras móviles del "cole" de Harry Potter

Modelo del laberinto de "El nombre de la Rosa" (1986). Curiosamente, Umberto Ecco homenajeó a Borges en la figura del venerable bibliotecario Jorge de Burgos, además de hacer varias referencias a "La biblioteca de Babel".

sábado, 28 de noviembre de 2009

MÚSICA DE COLORES

Nada mejor para una tranquila noche del viernes (¡por fin!) que un poco de buena música. En este caso nada más y nada menos que el famoso Canon del alemán J. Pachelbel (1653-1706) con una interesante interpretación en colores.




http://www.youtube.com/watch?v=T3uh75-OXQo


Más música de colores en: http://www.youtube.com/user/smalin

sábado, 7 de noviembre de 2009

NOVIEMBRE

Tradicionalmente, el mes de noviembre está especialmente dedicado a la memoria de los difuntos. Aunque vivimos inmersos en la asimilación de tradiciones tan ajenas como Halloween, todavía se conservan -por estas tierras- las visitas a los camposantos para adecentar sepulturas y recordar a nuestros seres queridos. Mientras estemos aquí para recordarlos, no desaparecerán.
Los cementerios no son, por regla general, un lugar muy agradable en el que pasar la tarde. Si bien, más tarde o más temprano, terminamos visitándolos de una forma u otra. De todas maneras, cuando he visitado el camposanto sevillano -el Cementerio de San Fernando- no he podido dejar de fijarme en la cantidad y calidad de escultura funeraria que en él se encuentra. Es como un museo al aire libre, museo no exento de leyendas y tradiciones como es habitual en la capital hispalense.

Preside este singular recinto el llamado "Cristo de las Mieles", obra del insigne escultor sevillano Antonio Susillo (1857-1896). La tradición nos cuenta que, poco después de ubicarlo en la rotonda en la que se encuentra (1880), empezó a brotar de su boca tal cantidad de miel que llegó a cubrirle gran parte del pecho, dando la sensación que se trataba de sangre. Una vez descubierto el panal construido en la boca de la imagen de bronce, el misterio quedó resuelto. Sin embargo, lo que todavía no ha quedado del todo claro son las circunstancias que propiciaron la muerte del escultor. El caso es que, Antonio Susillo, el gran escultor formado en París y Roma, ganador de numerosos premios por la gran calidad de su obra, gran parte de la cual se conserva en la calles sevillanas, se suicidó con una pistola junto a las vías del ferrocarril en la más completa de las soledades un frío 22 de diciembre. Sólo tenía 39 años.

La tradición añade que fue enterrado en terreno sagrado gracias a la realización de este magnífico Crucificado, a los pies del cual descansa.

UNA TRÁGICA PÉRDIDA

  Fue la imagen insignia del aula de plástica del IES Doñana de Almonte (Huelva). Con unas medidas de 2,2 x 1,8 metros dio la bienvenida a c...